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"No Culpable" en el Proceso de Nuremberg
Los argumentos de la defensa


Por Carlos W. Porter

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INTRODUCCION

La revisión de la historia es tan vieja como la historia misma.

Los Anales de Tácito, por ejemplo (xv 38), hacen mención de un «rumor« segun el cual Nerón habría quemado Roma. El «rumor« fue repetido por otros historiadores romanos como un «hecho« (Suetonius, Nero, 38; Dio Cassius, Epistulae, lxii 16; Pliny Naturalis Historia xvii 5).

Los historiadores posteriores dudaron de este «hecho« y degradaron el «hecho« en sencillo «rumor«.

En 1946, fue considerado un «hecho« que los nazis hubieran fabricado jabón de grasa humana (Sentencia, Proceso de Nuremberg, IMT I 252 <<283>>; VII 597-600 <<656-659>>; XIX 506 <<566-567>>; XXII 496 <<564>>).

Desde entonces este «hecho« se consideró sencillamente un «rumor« (Hilberg, Destruction of the European Jews <Destrucción de los judíos europeos), edición «revisada, definitiva«, Holmes and Meier, NY, p. 966: «El origen del rumor del jabón humano queda desconocido hasta el día de hoy«).

El «rumor«, de origen soviético (Prueba URSS 393), que no fue objeto de ninguna prueba médica forense, se halla en el Palacio de la Paz en La Haya, Holanda. Los funcionarios del Palacio lo muestran a ansiosos visitantes y les dicen que es auténtico, pero parecen no responder a cartas de personas que intentan examinarlo.

En 1943, el «rumor« era que los nazis estaban masacrando a los judìos en cámaras de vapor, en cámaras electrificadas, en cámaras al vacio, y en cámaras de gas (The Black Book: The Nazi Crime Against the Jewish People (El Libro negro: el crimen nazi contra el pueblo judío), pp. 270, 274, 280, 313, presentado como «prueba« a la Comisión de Nuremberg).

En 1946, las cámaras de gas llegaron a ser consideradas un «hecho«, mientras que las masacres en cámaras de vapor, en cámaras electrificadas, y en cámaras al vacío quedaron considerados sencillamente «rumores« (N.B.: las masacres en «cámaras de vapor« fueron «probadas« en el proceso de Oswald Pohl, cuarto proceso de Nuremberg, NMT IV, 1119-1152).

Las «pruebas« según las cuales los nazis habían masacrado a los judíos en cámaras de gas no son mejores, en cuanto a su calidad, que las «pruebas« segun las cuales los habían matado en cámaras de vapor, en cámaras electrificadas, o en cámaras al vacío. Nos parece legítimo cuestionar tales «pruebas«.

Este libro consiste, no de una «revisión« de la historia, sino de una sencilla guía a materiales históricos que han sido olvidados. Se olvidan las 312.022 declaraciones notarizadas presentadas por la defensa durante el primer proceso de Nuremberg, pero se recuerda muy bien de las 8 o 9 declaraciones presentadas por la prosecución que las hubieran «refutado« a todas (según la prosecución) (XXI 437 <<483>>)).

Este libro contiene muchas referencias a la paginación. No las citamos para confundir, impresionar, o intimidar al lector, ni para probar la verdad de las alegaciones hechas, sino sencillamente para ayudar a aquellos interesados, a hallar cosas de interés. Es el lector quién debe decidir si las declaraciones de la defensa son más dignas de confianza que el jabón de grasa humana (Documento URSS-397), los calcetines de cabellos humanos (Documento URSS-511), o las hamburguesas de carne humana (Prueba 1873, proceso de Tokio) de la prosecución.

N.B.:

IMT = International Military Tribunal
(Proceso Internacional de Nuremberg en 4 idiomas)

NMT = National Military Tribunal
(procesos norteamericanos de Nuremberg, en inglés)

Ante la falta de indicaciones al contrario, toda paginación se refiere a la IMT (edición norteamericana).

<< >> = paginación alemana.

MARTIN BORMANN

BORMANN fue acusado de «persecución religiosa« y muchos otros crímenes graves. El abogado de Bormann, el Dr. Bergold, indicó que muchos países modernos (refiriéndose a la Unión Soviética) son expresamente ateos; las ordenanzas que prohibían a los curas el ocupar altas funciones en el Partido (esto es, el partido nazi) no se podrían consider como «persecución«. En las palabras del Dr. Bergold:

«El Partido está considerado criminal, como una conspiración. xEs un crimen prohibir a ciertas personas hacerse miembros de una así denominada conspiración criminal? xSe considera esto un crimen?« (V 312 <<353>>).

Fueron presentados documentos según los cuales Bormann habría prohibido toda persecución religiosa, permitiendo expresamente una educación religiosa (XXI 462-465 <<512-515>>). Una condición de aquella orden fue que se debía utilizar el texto bíblico completo; se prohibieron todas las supresiones, manipulaciones, y deformaciones. Las iglesias recibían subsidios del gobierno hasta el fin de la guerra. Debido a la falta de papel durante la guerra, se introdujeron restricciones sobre la impresión de todos los periódicos, no tan sólo los periódicos religiosos (XIX 111-124 <<125-139>>; XXI 262-263; 346; 534; 539; <<292-293; 383; 589; 595>>; XXII 40-41 <<52-53>>).

El abogado de Bormann tenía poca dificultad en mostrar que a Bormann no se le podría condenar por ningún delito bajo las leyes de ningún país, estando claro que los estenógrafos no son criminalmente responsables por todo documento firmado por ellos. Para la prosecución, no obstante, la ley no fue relevante, y Bormann fue condenado a la horca. La sentencia habría de aplicarse en forma inmediata, a pesar de los numerosos testimonios según los cuales Bormann habría muerto en la explosión de un tanque, y dificilmente estaría disponible en un solo pedazo (para ahorcarlo), presentandose así ciertos problemas de naturaleza práctica (XVII 261-271 <<287-297>>).

ORGANIZACIONES CRIMINALES

Las pruebas de la defensa con respecto a las alegadas «organizaciones criminales« consisten en los testimonios orales de 102 testigos y de 312.022 declaraciones escritas y notariadas (XXII 176 <<200>>).

El termino «criminal« no fue definido en ningún momento durante el proceso (XXII 310 <<354>>; véase también XXII 129-135 <<148-155>>).

Tampoco fue definido cuando estas organizaciones se habrían vuelto «criminales« (XXII 240 <<272-273>>). El Partido Nazi mismo se habría vuelto criminal tan temprano como en 1920 (XXII 251 <<285>>), o quizá no antes de 1938 (XXII 113 <<130>>), o posiblemente no lo haya sido nunca (II 105 <<123>>).

Las 312.022 declaraciones escritas fueron presentadas a una «comisión«. La copia transcrita de los testimonios delante de esta «comisión« no aparece en la del proceso de Nuremberg. Los «National Archives« (Archivos Nacionales) en Washington no poseen ninguna copia transcrita de los testimonios delante de la comisión, nunca han oído hablar de ella, no saben lo que es, ni donde está.

De las 312.022 declaraciones escritas, sólo unas pocas docenas fueron traducidas al inglés, de modo que el Tribunal no las pudo leer (XXI 287, 397-398 <<319, 439>>).

El Presidente del Tribunal, Sir Geoffrey Lawrence, no comprendía nada de alemán, y el procurador Robert Jackson tampoco.

Debido a un «cambio en las reglamentaciones« llevado a cabo a último momento, (XXI 437-438, 441, 586-587 <<483-485, 488, 645-646>>) muchas otras declaraciones fueron rechazadas debido a su supuesta «falta de conformidad« (XX 446-448 <<487-489>>).

La «comisión« preparó sumarios que fueron presentados al Tribunal («x-mil declaraciones alegando trato humanitario de los prisioneros«, etc.). Estos sumarios no fueron considerados como pruebas. El Tribunal prometió leer todas las 312.022 declaraciones antes de llegar a su veredicto (XXI 175 <<198>>); 14 días más tarde, se anunció que las 312.022 declaraciones no eran verídicas (XXII 176-178 <<200-203>>).

Entonces una sola declaración de la prosecución (Documento D-973) fue considerada de haber «refutado« a 136.000 declaraciones de la defensa (XXI 588; 437, 366 <<647, 483-484, 404>>).

Los 102 testigos fueron obligados a aparecer y a testificar delante de la «comisión« antes de aparecer y de testificar delante del Tribunal. Luego, 29 de esos testigos (XXI 586 <<645>>), o, según otra fuente, 22 de estos testigos (XXII 413 <<468>>), fueron permitidos a comparecer delante del Tribunal, pero su testimonios no debían ser «acumulativos«, esto es, repetitivos de sus testimonios delante de la «comisión« (XXI 298, 318, 361 <<331, 352, 398-399>>).

Entonces, 6 declaraciones escritas y presentadas por la prosecución fueron consideradas de haber «refutado« a los testimonios de los 102 testigos de la defensa (XXI 153 <<175>>, XXII 221 <<251>>).

Una de estas declaraciones estaba escrita en polaco, de manera que la defensa no la podía leer (XX 408 <<446>>). Otra fue firmada por un judío de nombre Szloma Gol, quien alegaba haber desenterrado y quemado 80.000 cadáveres, incluso el de su hermano (XXI 157 <<179>>, XXII 220 <<250>>).

(En la copia transcrita británica sólo desenterró 67,000 cadáveres.)

En ese momento, la prosecución había ya terminado la presentación de sus pruebas (XX 389-393, 464 <<426-430, 506>>; XXI 586-592 <<645-651>>).

La prosecución entonces expuso en su presentación final que 300.000 declaraciones habían sido presentadas y consideradas durante el proceso, dando la impresión al lector poco observador, que estas habían sido documentos de la prosecución (XXII 239 <<272>>).

En verdad, la prosecución sobrellevó todo el proceso con nada más de unas pocas declaraciones verdaderamente importantes. Véase, por ejemplo, XXI 437 <<483>>, donde 8 o 9 declaraciones fueron presentadas por la prosecución contra 300.000 declaraciones por la defensa; véase también XXI 200 <<225>>; 477-478 <<528-529>>; 585-586 <<643-645>>; 615 <<686-687>>).

En los numerosos procesos en los campos de concentración, como por ejemplo, el proceso de Martin Gottfried Weiss, se acordó un medio más simple. Cualquier sencillo empleo en un campo de concentración, aun cuando este hubiese sido por sólo unas pocas semanas, se habría de considerar «prueba« de un «conocimiento constructivo« del «Proyecto Común«. El término «Projecto Común«, naturalmente, no fue definido en ninguna instancia. La palabra «conspiración« fue generalmente evitada para poder procesar con reglas de prueba más flojas. No era necesario hacer referencia a actos específicos de maltrato, ni de probar que nadie hubiera muerto como resultado de tales maltratos. 36 de los 40 acusados fueron condenados a muerte.

Las transcripciones de los testimonios expuestos a la comisión de Nuremberg se hallan en el Palacio de la Paz en la Haya, donde llenan la mitad de una caja fuerte a prueba de fuego que mide del suelo al techo. El testimonio de cada testigo fue escrito a máquina con una paginación a empezar con la página 1, pues reescrita con una paginación consecutiva que corre hasta miles de páginas. Los esbozos y copias limpias son clasificados juntos, en pliegos, grapadas, en papel muy frágil, con grapas oxidadas. Es absolutamente cierto que nadie jamás ha leído este material, al menos en La Haya.

En los argumentos de la defensa, el material relativo a los testimonios de los 102 testigos aparece, en su mayor parte, en caracteres pequeños en los tomos XXI y XXII de la copia transcrita de los testimonios en el Proceso de Nuremberg. Los caracteres pequeños indican que estos pasajes fueron suprimidos de los argumentos finales de la defensa; de otra forma, el proceso hubiera sido demasiado largo (según la prosecución). Este material contiene muchos centenares de páginas. En la transcripción de las audiencias publicada en el Reino Unido, todo este material ha desaparecido en su totalidad. En la versión publicada en los Estados Unidos, 11 páginas han sido suprimidas entre los párrafos 1 y 2 de la página 594 en tomo XXI. En la copia alemana transcrita de los audiencias, estas 11 páginas aparecen en tomo XXI 654-664. El resto de las versiones norteamericanas y alemanes parecen estar más o menos completas.

El material discute, por ejemplo:

Guerra total XIX 25 <<32>>
Reparaciones XIX 224-232 <<249-259>>
Sindicatos alemanes XXI 462 <<512>>
Gestapo y los campos de concentración XXI 494-530 <<546-584>>
«Röhm Putsch« XXI 576-592 <<635-651>>
«La Noche de los cristales rotos
(Kristallnacht)« XXI 590-592 <<649-651>>
«Umsiedlung«
(traslado de población) XXI 467-469, 599-603
<<517-519, 669-674>>
SD XXII 19-35 <<27-47>>
Armamentos XXII 62-64 <<75-78>>

Las 312.022 declaraciones estan probablemente clasificadas en algún archivo alemán.

La sentencia del proceso de Nuremberg fue impresa dos veces, en tomos I y XXII.

Es muy importante obtener los tomos alemanes y leer la sentencia en tomo XXII en alemán. El alemán incorrecto, las traducciones incorrectas, etc. escritas por los norteamericanos han sido corregidos con notas hechas en los pies de página. Errores de tal naturaleza en documentos pueden ser tomados como pruebas de falsificación.

En general, los tomos alemanes son preferibles a los tomos norteamericanos. Frecuentes notas en los pies de página alertan al lector de traducciones incorrectas, documentos desaparecidos, y copias falsificadas (por ejemplo, XX 205 de la copia transcrita alemana: «Falta esta frase en el documento original«).

Los tomos alemanes en libro de bolsillo son disponibles a través de Delphin Verlag, Munich (ISBN 3.7735.2509.5)) (sólo la copia transcrita de las audiencias; las copia de las audiencias junto con los tomos documentarios son disponsible en microfilm de Oceana Publications, Dobbs Ferry, NY).

DOCUMENTOS

Segun la versión más corriente de los acontecimientos, los aliados habrían estudiado 100.000 documentos, de los cuales 1.000 fueron seleccionados como evidencia presentada al Tribunal, y que los documentos originales fueran archivados en el Palacio de la Paz en La Haya. Pero no es totalmente exacto.

Los documentos utilizados como pruebas en el Proceso de Nuremberg fueron en gran parte «fotocopias« de «copias«. Muchos de estos «documentos originales« fueron escritos enteramente sobre papel normal, sin membrete, sin manuscritos, por personas desconocidas. Algunas veces hay iniciales o la firma ilegible de una persona más o menos desconocida que pretende haber certificado el documento como una «copia conformada«. Algunas veces hay sellos alemanes, algunas veces no. Muchos han sido «hallados« por los rusos, o «certificados como auténticos« por comisiones soviéticas de indagaciones sobre crímenes de guerra.

Tomo XXXIII, un volumen de documentos tomado al caso, contiene 20 interrogaciones o declaraciones escritas, 12 fotocopias, 5 copias no firmadas, 5 documentos originales con firma, 4 copias de material impreso, 3 copias mimeografadas, 3 copias tele-escritas, 1 copia sobre microfilm, 1 copia firmada por otra persona, y 1 no especificada.

El Palacio de la Paz en La Haya posee pocos documentos originales alemanes de tiempos de guerra, si es que posee alguno. Posee muchas «declaraciones« escritas después de la guerra, posee la copia transcrita de los testimonios delante de la comisión del Tribunal, y mucho material de la defensa muy apreciable. Posee el «jabón humano«, que nunca ha sido cientificamente analizado; posee la «receta original para la fabricación de «jabón humano« (Documento USSR 196), lo cual es una falsificación; pero no parece poseer ningún documento original alemán de durante o antes de la guerra. El Palacio posee fotostatos negativos esto es, fotocopias de estos documentos hechos en papel extremadamente fragil que ha sido grapado. Para fotocopiar los fotostatos, se tiene que quitar las grapas. Después de ser fotocopiados, se engrapan una vez mas, lo que hace más huecos. La mayor parte de estos documentos no han sido fotocopiados con mucha frecuencia, y según los oficiales del Palacio, es rarísimo recibir visitantes que quieran ver los documentos.

Los «National Archives« en Washington (véase Telford Taylor, Use of Captured German and Related Documents, A National Archive Conference) aseguran que los documentos originales estarían en La Haya. La Haya asegura que los documentos originales estarían en los National Archives.

El «Stadtarchiv Nürnberg« y el «Bundesarchiv Koblenz« tampoco tienen los documentos originales del proceso de Nuremberg, y las dos afirman que los documentos originales estarían en Washington. Dado que los documentos originales son, en la mayoría de los casos, «copias«, muy frecuentemente no hay nada que pruebe que el documento en cuestión haya existido jamás.

El procurador Robert Jackson empezó el proceso de una manera poco prestigiosa con citaciones de toda una serie de documentos falsificados o sin valor por una razón u otra: 1947-PS; 1721-PS, 1014-PS, 81-PS, 212-PS; y muchos otros (II 120-142 <<141-168>>).

1947-PS es una «copia« de una «traducción« de una «carta« escrita por el General Fritsch a la Baronesa von Schutzbar-Milchling. Más tarde, la Baronesa firmó una declaración en la cual afirmó que no había recibido nunca la carta en cuestión (XXI 381 <<420-421>>).

La «carta« falsificada del General Fritsch a la Baronesa von Schutzbar-Milchling fue reconocida como tal por el Tribunal durante el proceso, y no estuvo incluida en los tomos de documentos, donde debería aparecer en XXVIII 44. No obstante Jackson no fue reprimido por el Tribunal (XXI 380 <<420>>).

Parece que norteamericanos entusiastas habrían falsificado 15 de estas «traducciones«, después de lo cual todos los «documentos originales« desaparecieron de manera misteriosa (véase Taylor, Captured Documents).

1721-PS es una falsificación en la cual un hombre de las SA se escribe una carta a sí mismo, en la cual brinda un informe sobre la manera en la cual está cumplimentando una orden que cita palabra por palabra en la carta. Marcas escritas a mano en las páginas 2 y 3 son falsificaciones evidentes de marcas a la página 1 (XXI 137-141 <<157-161>>; 195-198 <<219-224>>; 425 <<470>>; XXII 147-150 <<169-172>>; véase también Testimony Before the Commission, Fuss, 25 abril, and Lucke, 7 mayo 1946). Los National Archives poseen un «fotostato positivo« de 1721-PS, mientras que el Palacio de la Paz posee un «fotostato negativo«. El «documento original« es una «fotocopia« (XXVII 485).

1014-PS es un «discurso de Hitler« en hoja sin membrete, ni firma, ni sello, etc., escrito por un desconocido. El documento lleva el título «Segundo Discurso«, bien que se sepa que Hitler no haya dado más de un solo discurso ese día. Hay 4 versiones de este discurso, 3 de las cuales son falsificaciones: 1014-PS, 798-PS, L-3, y una versión auténtica, Ra-27 (XVII 406-408 <<445-447>>; XVIII 390-402 <<426-439>>.

La tercera falsificación, Documento L-3, lleva el sello de un laboratorio del FBI. Nunca fue ni siquiera aceptado como prueba por el Tribunal (II 286 <<320-321>>), pero 250 copias fueron distribuidas a la prensa como auténticas (II 286-293 <<320-328>>).

Este documento fue citado por A.J.P. Taylor en la página 254 de su libro The Origins of the Second World War (Fawcett Paperbacks, 2 edition, with Answer to his Critics), mencionando como fuente al German Foreign Policy, Series D vii, No. 192 and 193.

L-3 es también la fuente de muchas otras citaciones atribuidas a Hitler, especialmente «xQuién se acuerda hoy en dia de la suerte de los Armenios?«, y «Nuestros enemigos son pequeños gusanos. Los vi en Munich«. De acuerdo a este documento, «Hitler« pretende compararse con Genghis Khan, declarando su intención de exterminar a los polacos, y de darle un puntapié en los testículos a Chamberlain delante de los fotógrafos. El documento parece haber sido escrito sobre la misma máquina de escribir que muchos otros documentos de Nuremberg, incluso las otras dos versiones del mismo discurso. Esta máquina de escribir fue probablemente una Martin de las Triumph-Adler-Werke, Nuremberg.

81-PS es una «copia conforme« de una carta no firmada, sobre papel normal, escrito por un desconocido. Si es auténtica, es el proyecto de una carta que no fue jamas echada al correo. El documento se llama «una carta escrita por Rosenberg«, lo cual Rosenberg negó (XI 510-511 <<560-561>>). Falta firma, inicial, cifra de diario en blanco (una marcación burocrática), y no fue hallada entre los efectos personales del destinatario (XVII 612). 81-PS es una «fotocopia« con un número de objeto expuesto soviético (URSS-353, XXV 156-161).

212-PS fue también escrito por un desconocido, enteramente sobre carta normal, sin ninguna marcación hecha a mano, sin fecha, firma, o sello (III 540 <<602>>, XXV 302-306; véase también fotocopias de fotostatos negativos del Palacio de la Paz en La Haya).

Todo eso es típico. Documento 386-PS, el «protocolo de Hossbach«, pretendidamente un «discurso de Hitler« del 5 de noviembre 1938, es una «fotocopia conforme« de una «copia conforme sobre microfilm« de una «copia conforme« re-dactilografiada por un norteamericano, de una «copia conforme« re-dactilografiada por un alemán, de apuntes tomados por Hossbach pero nunca aprobados por Hitler, de un discurso de Hitler, escrito de memoria 5 dias después. No se trata aquí de uno de los peores documentos, sino de uno de los mejores, porque sabemos quien hizo una de las «copias«. El texto de Documento 386-PS ha sido «manipulado« (XLII 228-230).

Así pues, «procesar por documentos« funciona de la manera siguiente: A, un desconocido, escucha «comentarios orales« supuestamente hechos por B, y toma apuntes o establece un documento a base de estos supuestos comentarios. Entonces el documento se presenta como prueba, no contra A, quien ha preparado el documento, pero contra B, C, D, E, y toda una serie de personas, que no ha tenido nada que ver con el documento o con los pretendidos comentarios. Se dice sencillamente que «B habría dicho«, «C habría hecho«, o bien «D y E habrían sabido«. Tal proceder estaría en violación de las reglas de pruebas de cualquier país civilizado. Lo que es más, los documentos no vienen identificados por testigos.

La falsificación de documentos originales fue raramente practicada en Nuremberg, porque los documentos no fueron llevados físicamente al Tribunal. El «documento original«, esto es, el «original« de la «copia« no firmada, quedó guardado en una caja fuerte en el «Centro de Documentos« (II 195 <<224>>, 256-258 <<289-292>>).

Pues fueron hechas dos «fotocopias« de la «copia« (V 21 <<29>>), o según otra fuente, 6 fotocopias (II 251-253 <<284-286>>), y fueron estas las que se presentaron al Tribunal. Todas las otras copias fueron re-dactilografiadas utilizando un mimeógrafo con estarcido de papel cerado (IX 504 <<558-559>>).

En la copia transcrita de las audiencias, la palabra «original« se emplea en el sentido de «fotocopia« (II 249-250 <<283-284>>; XIII 200 <<223>>, 508 <<560>>, 519 <<573>>, XV 43 <<53>>, 169 <<189>> 171 <<191>> 327 <<359>>) para distinguir las «fotocopias« de las «copias ciclostiladas« (IV 245-246 <<273-274>>).

Supuestas «traducciones« de todos los documentos fueron disponibles desde el mismo comienzo del proceso (II 159-160 <<187-189>>, 191 <<219-220>>, 195 <<224>>, 215 <<245>>, 249-250 <<282-283>>, 277 <<312>>, 415 <<458>>, 437 <<482-483>>) pero los «textos originales alemanes« no estuvieron disponibles durante al menos 2 meses. Esto es cierto no sólo en cuanto a las memorias, acusaciones, informaciones, etc. del tribunal, sino en cuanto a TODOS LOS DOCUMENTOS. La defensa no recibió ningún documento en alemán antes del 9 enero 1946 si no más tarde (V 22-26 <<31-35>>).

Entre los documentos que parecen haber sido escritos sobre la misma máquina de escribir se halla el Documento 3803-PS, una carta del acusado Kaltenbrunner al Alcalde de Viena, y la carta de ese mismo Alcalde quien presuntamente mandaría la carta de Kaltenbrunner bajo misma cubierta al Tribunal (XI 345-348 <<381-385>>). La carta de Kaltenbrunner contiene une falsa descripción geográfica (XIV 416 <<458>>).

KARL DÖNITZ

Dönitz fue condenado por haber lanzado una «guerra ilegal de submarinos« contra los británicos. El derecho internacional se basa enteramente en la reciprocidad y en las convenciones internacionales, que no se pueden forzar excepto por medio de la reciprocidad. En la guerra, la mejor defensa contra un arma es una contra-ofensiva vigorosa con esa misma arma. Los británicos, dada su supremacía en el mar, sobrellevaron las dos guerras por medio de bloqueos y el así-llamado sistema Navicert. Naves neutrales fueron paradas por fuerza en el mar abierto y forzadas a entrar en puertos británicos, donde fueron registradas según formulas complejas: si un país neutral importaba más comestibles, fertilizantes, cuero, goma, lana, algodón, etc. que las cantidades consideradas necesarias para su propio consumo (en opinión de los británicos), se creía que la diferencia sería destinada a ser reexpedida a los alemanes. Resultado: la nave (incluso la totalidad de la carga) era confiscada y vendida (lo que también violaba las cláusulas de todos los contratos de seguros marítimos británicos).

En 1918-1919, el bloqueo fue mantenido por ocho meses después del armisticio para forzar la ratificación del tratado de Versalles. Centenas de miles de alemanes morían de hambre después de la guerra mientras los diplomáticos de decidían, una violación evidente de los términos del armisticio y el derecho internacional: en palabras de Hitler, «La ruptura de confianza más grande de todos los tiempos«. El punto de vista británico era que el bloqueo era legal, pero implementado de una manera totalmente ilegal; véase, por ejemple, 1911 Encyclopaedia Britannica, «Neutrality« ; 1922 Encyclopaedia Britannica «Blockade«, «Peace Conference«. En la guerra contra los japoneses, los norteamericanos hundieron «todo lo que se movía desde el primer día de la guerra«.

Los neutrales, incluidos los Estados Unidos, se lamentaron de esta violación de su neutralidad, pero obedecieron, una vez más en violación de su propia neutralidad. Una nación que permite una violación de su neutralidad puede ser considerada como beligerante.

La quinta convención de La Haya del 18 octubre 1907 sobre los derechos de los neutrales no fue ratificada por los británicos, pero sus condiciones fueron consideradas obligatorias por los japoneses y alemanes, no obstante una cláusula de toda participación. Esta última quiere decir que el tratado ya no se aplica cuando un no signatario participa en el conflicto.

En 1939, los alemanes tenían sólo 26 submarinos en servicio en el atlántico, lo que suponía una quinta parte de la flota submarina francesa. Además, los submarinos alemanes eran mucho más pequeños que los de otras naciones. Un contrabloqueo contra las islas británicas sólo era posibile si se advertía a los neutrales de no navegar en aguas territoriales británicas. Para los británicos, esto era un «crimen«.

De estos 26 submarinos, muchas, al mismo tiempo, necesitaban reparaciones, de modo que habían meses en los cuales sólo 2 o 3 estaban en condiciones de navegar. Es evidente que un submarino no puede ejecutar operaciones de visita y búsqueda como un navío de superficie. Un submarino, una vez emergido, está casi totalmente indefenso contra las armas más pequeñas montadas sobre una nave comercial, por no hablar del radio de acción, radar y aviones de abordo.

En Nuremberg los británicos exigieron que los alemanes deberían haber emergido; notificado la nave de su intención de buscar; esperado hasta que la nave hubiera empezado hostilidades; hundido la nave, presumiblemente con sus armas de puente; tomado las docenas o centenares de sobrevivientes a bordo del submarino (donde hubieran estado en mucho más peligro que en cualquier lancha salvavidas; y finalmente transportarlos a la tierra firme más próxima).

Cuando aviones británicos aparecieron y hundieron al submarino, matando a todos los sobrevivientes, estos últimos, naturalmente, habrían sido «asesinados por los alemanes«. No hay convención internacional que exija un tal comportamiento y ningún país ha combatido jamás de esta manera. Dado que el rescate de los sobrevivientes representaba un peligro para el submarino y muy a menudo tuvo como resultado la pérdida del submarino y de su tripulación, Dönitz prohibió finalmente todo acto de rescate. Para los británicos, esta decisión fue denominada «orden de matar a todos los sobrevivientes«. Pero esta acusación no fue sostenida en la sentencia.

Dönitz también fue acusado de haber fomentado en el pueblo alemán la resistencia desesperada, un crimen cometido igualmente por Winston Churchill.

Dönitz replicó: «Era muy doloroso para nosotros ver nuestras ciudades bombardeadas hasta quedar en ruinas, y que debido a estos ataques y la lucha continuada se perdieron más vidas. La cifra de estas pérdidas es más o menos 300.000 o 400.000 personas, la mayor parte de las cuales perecieron en el bombardeo de Dresden, lo que no se puede justificar desde un punto de vista militar, y que no podría haber sido previsto. No obstante, esta cifra es pequeña en comparación con los millones que habríamos perdido en el Este, soldados y civiles, si nos hubieramos rendido en invierno.« (XIII 247-406 <<276-449>>; XVIII 312-372 <<342-406>>).

HANS FRANK

Frank fue acusado de haber hecho cientos de observaciones anti-semitas en un documento de 12.000 páginas de extensión, llamado su «diario«. El «diario« contiene una sola página firmada por Frank. También contiene cientos de observaciones humanitarias, las cuales fueron ignoradas (XII 115-156 <<129-173>>). Las observaciones anti-semitas fueron selecionadas por los rusos, tipografiadas en un documento muy corto, Documento 2233-PS, lo que fue presentado delante del Tribunal y que se llamó el «diario de Frank«.

El verdadero «diario« de 12.000 páginas consiste en sumarios (no de actas textuales o apuntes estenográficos) de conferencias en las cuales 5 o 6 personas hablaban muchas veces todos al mismo tiempo en circunstancias de gran confusión; no es claro a quién deben ser atribuidas ciertas observaciones (XII 86 <<97-98>>).

Frank había entregado su «diario« a los norteamericanos con la creencia de que éste le exoneraría, puesto que en él dejaba constancia de que había protestado contra ciertas ilegalidades de Hitler en discursos públicos con gran riesgo personal y había intentado dimitir catorce veces (XII 2-114 <<8-128>>; XVIII 129-163 <<144-181>>).

A Frank la propaganda psicológica aliada le llegó a convencer de la realidad de atrocidades alemanas después de haber leido artículos sobre el proceso soviético de Majdanek en «la prensa extranjera« (XII 35 <<43>>). Auschwitz no estaba en territorio bajo el control de Frank.

Frank veía su misión en la creación de una magistratura independiente en un estado nacional-socialista, una misión que resultó ser imposible. En un discurso del 19 noviembre de 1941, dijo: «La ley no puede ser degradada hasta convertirla en un objeto de comercio. La ley no puede ser vendida. O existe o no existe. La ley no puede ser comercializada en la Bolsa. Si la ley no halla ningún apoyo, el Estado pierde su soporte moral y se hunde en las profundidades de la noche y del terror«.

Las ilegalidades de Hitler nunca incluyeron la promulgación de una ley ex-post facto; en 3 casos, los castigos fueron aumentados retroactivamente (XVII 504 <<547>>).

El saqueo de tesoros de arte supuestamente cometido por Frank se discutirá luego en el capítulo dedicado a Rosenberg.

WILHELM FRICK

Frick fue ahorcado por la supuesta «Germanización« de los residentes de Posen, Danzig, Prusia del Oeste, Eupen, Malmedy, el Sudetenland, el Memelland, y Austria. A excepción de Austria, todas estas regiones fueron antiguas partes del Imperio Prusiano, separadas de Alemania por el Tratado de Versalles. Malmedy es una región francófona; todas las otras son regiones germanófonas. Austria no pudo sobrevivir como unidad económica independente después de 1919, y había pedido, por medio de un plebiscito, ser reunida con Alemania. Los vencedores democráticos respondieron con la amenaza de bloquear toda importación de comestibles (XVIII 55 <<66>>, XIX 360 <<397>>) de llevarse a cabo dicha unión.

Otro supuesto crimen cometido por Frick fue la supuesta matanza de 275.000 retrasados mentales, según el «informe« de una «comisión de crímenes de guerra« checoslovaca.

Frick, como Göring, fue acusado de responsibilidad por la existencia de los campos de concentración. En su defensa, fue mencionado que el «arresto preventivo« era anterior a la toma del poder por los nacionalsocialistas en Alemania y Austria, donde fue llamado «Anhaltehaft« y fue utilizado para encarcelar miles de nacionalsocialistas (XXI 518-521 <<572-576>>). La «Detención preventiva« existe en Alemania también hoy en día, y se llama «U-haft« (Untersuchungshaft).

En uno de los más importantes procesos llevados cabo por los norteamericanos en Dachau (Trial of Martin Gottfried Weiss and Thirty Nine Others, Law Reports of Trials of War Criminals, volume XI, p. 15, publicado por las Naciones Unidas), aparece la frase siguiente:

«En el caso del campo de concentración de Mauthausen... las circunstancias fundamentales eran idénticas aunque el número de víctimas fue mucho más elevado, debido a los exterminios en masa en una cámara de gas...«

xEs esta una admisión de que no existía ninguna cámara de gas en Dachau? Según Law Reports of Trials of War Criminals, ningún proceso sobre Dachau ha «probado« nunca la existencia de una cámara de gas en Dachau.

En el proceso de Nuremberg, una «copia conformada« de la sentencia del «Trial of Martin Gottfried Weiss and Thirty Nine Others«, con esta frase suprimida, fue presentada delante del Tribunal como Documento 3590-PS (V 199 <<228>>), con 3 otros documentos que alegaban exterminios con gas en Dachau (Documento 3249-PS, V 172-173 <<198>, XXXII 60; Documento 2430-PS, XXX 470; y 159-L, XXXVII 621).

Frick fue acusado por el signatario de la declaración alegando los «exterminios en masa por medio de una cámara de gas en Dachau«, Documento 3249-PS (escrito por Lt. Daniel L. Margolies, también implicado en la falsificación de 3 discursos de Hitler, XIV 65 <<77>>, y firmado por el Dr. Franz Blaha) de haber visitado Dachau. Frick negó esta acusación, y solicitó poder entrar en el banco de los testigos y testimoniar en su propia defensa en presencia de Blaha.

Esto le fue negado. Aparentemente Frick se resignó; no testificó jamas. El argumento final, brindado por su abogado, aparece en XVIII 164-189 <<182-211>>.

El signatorio, Dr. Franz Blaha, un comunista, fue Presidente de la Asociación Internacional de Dachau en 1961, todavía pretendiendo de haber visto exterminaciones en masa en una cámara de gas y de haber fabricado pantalones y otros articulos de cuero humano.

El proceso de Martin Gottfried Weiss está disponible en 6 rollos de micofilm (M1174, National Archives). Los objetos de prueba preliminares relativos a una «cámara de gas en Dachau« (informe, plan, boquerel de ducha, rollo 1), nunca fueron presentados al Tribunal de Dachau, y han desaparecido de los objetos de prueba finales (rollo 4). La copia transcrita de los testimonios (rollos 2 & 3) no hace ninguna mención a una cámara de gas en Dachau, excepto por algunas frases en el testimonio del Dr. Blaha (volumen 1, pp. 166, 169). El supuesto «cuero humano« provenía de topos (volumen 4, p. 450, 462, 464).

HANS FRITZSCHE

Fritzsche llegó a la convición, debido a una carta que habría recibido, de que se estaban cometiendo atrocidades en Rusia, e intentó verificarlo, pero no halló ninguna prueba (XVII 172-175 <<191-195>>).

Fritzsche es un testigo importante porque el Tribunal admitió que en su caso los periódicos extranjeros propagaban noticias falsas relativas a Alemania (XVII 175-176 <<194-196>>; véase también XVII 22-24 <<30-33>>). No obstante, estos mismos artículos de periódicos y reportajes de radio constituirían supuestamente los «hechos de conocimiento general« que no necesitaban ser probados I 15 <<16>>, II 246 <<279>>).

En la defensa de Fritzsche fue indicado que no existe ninguna convención internacional para regular la propaganda o historias de atrocidades, sean verídicas o falsas, y que sólo una ley de un único país (Suiza) prohibe insultar a jefes de Estado extranjeros. Que Fritzsche no pudo haber sido culpable de ningún crimen fue, en el proceso de Nuremberg, sencillamente irrelevante. Fue considerado indeseable tener un «proceso« en el cual todos los acusados fuesen declarados culpables. En la compraventa que precedía al juicio final, fue decidido que Fritzsche podía ser liberado (XVII 135-261 <<152-286>>; XIX 312-352 <<345-388>>).

WILHELM FUNK

Funk era un pianista de música clásica miembro de una familia muy respetada, casado desde hacía veinticinco años en la época del proceso, y antiguo editor financiero. Como la mayor parte de los acusados, Funk fue acusado de haber cometido «actos inmorales« que probarían su «participación voluntaria en el Proyecto Común«, tales como el haber aceptado regalos de Hitler el día de su cumpleaños. (Es evidente que tales actos no son ilegales.)

Funk alegó que los británicos y los polacos habrían conspirado para provocar la guerra con Alemania en la creencia de que los generales derrumbarían a Hitler (XIII 111-112 <<125-126>>).

Funk fue acusado de haber conspirado con las SS para financiar el esfuerzo de guerra matando a prisioneros en los campos de concentración y sacándoles los dientes. Los dientes habrían sido guardados en una caja fuerte en el Reichsbank junto con viejos utensillos de afeitar, plumas estilográficas, relojes despertadores, y otros trastos viejos de poco valor. El testimonio de Rudolf Höss según el cual los dientes habrían sido ya fundidos en Auschwitz, quedó olvidado (XI 417 <<460>>).

Frank testificó que las cantidades y tipos de botín serian «absurdos«, indicando que la SS actuaba como policía de aduanas, imponiendo regulaciones de cambio que incluían una prohibición de toda propiedad en oro, plata, y monedas o billetes de bancos extranjeros. Era totalmente normal que la SS, como agencia gubernamental, posea cuentas financieras, y que tales cuentas contuvieran objetos de valor. El pueblo alemán también guardaba objetos de valor en cajas fuertes, a las cuales el Banco no tenía ningún acceso, porque se trataba de depositos en cajas fuertes privadas.

Con los crecientes bombardeos, llegaron a ser depositadas en las cajas fuertes cantidades más grandes de objetos de valor, por ciudadanos privados alemanes. Finalmente, después de un destructor ataque al Banco, los objetos fueron retirados y depositados en una mina de potasio en Turingia. Estos fueron allí descubiertos por los norteamericanos, que falsificaron un film sobre ellos.

Funk y su abogado mostraron la falsedad del film utilizando un testigo hostil en lo que bien pudieron haber sido las preguntas y testimonios más astutos de todo el proceso (XIII 169 <<189-190>>, 203-204 <<227-228>>, 562-576 <<619-636>>; XXI 233-245 <<262-275>>).

La declaración absurda de Oswald Pohl, Documento 4045 PS, según la cual Funk fue acusado de haber discutido el uso de los dientes de oro de judíos asesinados para financiar el esfuerzo de la guerra durante una cena, en presencia de docenas de invitados, y hasta de camareros, fue también rapidamente demolida (XVIII 220-263 <<245-291>>). Esta declaración fue escrita en alemán y firmada por Robert Kempner como testigo. Pohl fue declarado culpable después de «haber matado a víctimas judías en diez «cámaras de vapor« en Treblinka«, para fabricar felpudos (sic) con sus cabellos (NMT IV 1119-1152) (Fourth Military Tribunal, Nuremberg).

Funk creía, como los otros acusados en el proceso de Nuremberg, que habrían sido cometidos delitos, pero mantenía que el no había sabido nada. Su creencia en la realidad de los delitos no constituye, sin mas, una prueba de que dicha creencia hubiese sido verdadera.

KURT GERSTEIN

Kurt Gerstein es a menudo citado como un «testigo« del Holocausto; sin embargo, no es correcto. Como «testigo« se entiende alguien que haya visto algo, y que aparece para testificar acerca de su conocimiento personal. Lo cual Gerstein nunca hizo. Gerstein fue un signatario no jurado, lo que quiere decir que se trata de un nombre y apellido que aparecen al final de una «declaración« escrita a máquina, en francés; no se sabe si fue él quien la escribió (Documento 1553-PS, rechazado como prueba en el primer proceso de Nuremberg, VI 333-334 <<371-372>>, 362-363 <<398-399>>).

Una de las historias que circulan sobre Gerstein, cuenta que habría escrito la declaración en la cárcel de Cherche-Midi en Francia, inmediatamente después de lo cual habría cometido suicidio; el cadáver habría desaparecido misteriosamente y sin dejar rastro.

Es mucho más probable que la declaración fuera escrita en francés por un interrogador-«intérprete« judío-alemán, y que algunas contradicciones (por ejemplo, la de que era invierno en el mes de agosto, la de encontrarse viajando en coche en una frase y en tren en la frase siguiente) sean debidas a una transcripción defectuosa de los apuntes de interrogación en forma de declaración. En los procesos de crímenes de guerra seguidos a japoneses, tales declaraciones no juradas son bastante corrientes, según la teoría de que poseen «peso«, pero menos «peso« que las declaraciones juradas. Es también posible que Gerstein muriese debido a las heridas infligidas durante los interrogatorios; o puede ser que se ahorcara con la cinta de la máquina de escribir.

Más tarde, este documento fue extensamente citado en el proceso de Oswald Pohl, donde fue «probado« que Treblinka poseía 10 «cámaras de gas« (1553-PS) y 10 «cámaras de vapor« (3311-PS) en el mismo campo, en el mismo proceso, al mismo tiempo.

G.M. GILBERT

Una de las historias más conocidas acerca del comportamiento y la psicología de los acusados en el proceso de Nuremberg es aquella del psicólogo G.M. Gilbert, nacido en Alemania, en su libro «Nuremberg Diary«. Mucho de este material consiste de supuestas conversaciones entre los acusados u otras personas con Gilbert, o bién entre ellos mismos (!). Se supone que Gilbert habria escrito todo esto de memoria más tarde.

Una comparación cualquiera de tales «conversaciones«, con la copia transcrita de los testimonios muestra claramente que los acusados no hablaban en el estilo atribuido a ellos por Gilbert. Gilbert no tomaba apuntes; nadie más estaba presente.

Las personas que prefieren creer que los Documentos 1014-PS, 798-PS, y L-3 son «discursos de Hitler«, al menos en comparación con Documento Ra-27, pueden seguir creyendo que el libro de Gilbert consta de «comentarios hechos por los acusados en el proceso de Nuremberg«. Naturalmente, no se excluye que los acusados pudieran haber hecho comentarios similares a los pretendidamente «documentados« por Gilbert.

Gilbert creía que los acusados habían gaseado millones de judíos. Dado que no sentían culpa alguna, esta era prueba de su «esquizofrenia«.

Es obvio que tal creencia por parte de Gilbert tuvo hasta cierto punto un efecto sobre sus percepciones y su memoria, aun suponiendo que dijera lo que él recuerda como verdad. Si mentía, no era el único «norteamericano« en Nuremberg que lo había hecho. Telford Taylor, por ejemplo, era absolutamente incapaz de repetir verazmente el comentario más sencillo. (Véase XX 626 <<681-682>>), los comentarios del General Manstein, comparados con XXII 276 <<315>>), la «citación« de Manstein por Taylor).

La mejor prueba de la falta de honradez de Gilbert es su comentario de 14 diciembre 1945: «El Mayor Walsh seguía leyendo pruebas documentales sobre el exterminio de los judíos en Treblinka y en Auschwitz. Un documento polaco declaraba: 'Todas las víctimas debían quitarse sus vestidos y zapatos, que fueron recogidos más tarde, tras lo cual todas las víctimas, mujeres y niños primero, fueron empujados a las cámaras de la muerte... los niños pequeños fueron sencillamente echados dentro.'« (p. 69, primera edición).

La «prueba documental« es, naturalmente, un «informe de crímenes de guerra« de origen comunista, y las «cámaras de la muerte« son, naturalmente, «cámaras de vapor« (III 567-568 <<632-633>>).

HERMANN GÖRING

Göring fue acusado de haber creado el sistema de los campos de concentración y de haber participado en el complot para una «guerra de agresión« contra Polonia. Su defensa fue que Alemania era un estado soberano, reconocido por todos los gobiernos del mundo (XXI 580-581 <<638-639>>); que Hitler había sido elegido legalmente; que toda nación tiene derecho de manejar sus asuntos como mejor le parezca; que el General von Schleicher habría tratado de gobernar ilegalmente y en violación de la constitución sin el apoyo de los nacionalsocialistas; que Alemania estaba al bordo de la guerra civil en 1933; que los campos de concentración fueron inventados por los británicos durante la Guerra de los Boers; y que el internamiento de extranjeros y adversarios políticos fue practicado por la Gran Bretaña y los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

(En realidad, los campos de concentración fueron inventados durante la Revolución francesa para interner a los paisanos realistas durante la rebellon de la Vendea; se trata pues de una institución de alta estirpe «democrática«.>

La orden de crear los campos fue indudablemente legal según una cláusula de urgencia en la constitución de Weimar, y fue firmada por Hindenburg (Decreto del Presidente del Reich del 28 febrero de 1933), bajo la autoridad del artículo 48, párrafo 2, de la constitución de Weimar (XVII 535 <<581>>, XIX 357 <<394>>).

Según un documento presentado por la fiscalía, Documento R-129 (III 506 <<565-566>>)), habrían 21.400 prisioneros en todos los campos de concentración alemanes en 1939; al mismo tiempo, 300.000 personas habrían sido encarceladas en prisiones normales (XVII 535-536 <<581-582>>, XX 159 <<178>>).

Un año después de la guerra, 300.000 alemanes fueron detenidos en campos de internamiento aliados según cláusulas de «detención automática« en las convenciones aliadas (por ejemplo, Punto B-5 de la Declaración Común de Potsdam) (XVIII 52 <<62>>).

La mayor parte de los prisioneros en los campos de concentración alemanes eran criminales comunes o comunistas. (XVII 535-536 <<581-582>>, XXI 516-521 <<570-576>>, 607-614 <<677-685>>).

Durante la guerra, debido al bloqueo, el sistema de los campos fue extendido para utilizar la mano de obra de ciudadanos de paises enemigos, criminales, Testigos de Jehová, y comunistas. Se indicó que también America del Norte encarceló a 11.000 Testigos de Jehová (XI 513 <<563>>).

Gran Bretaña luchó en ambas guerras mundiales desafiando el derecho internacional, al reducir a Alemania y todos los territorios ocupados a una situación de hambre, por el bloqueo (XIII 445-450 <<492-497>>; XVIII 334-335 <<365-367>>). Fue esto lo que obligó a la introducción de requisitorias y de trabajo obligatorio en los territorios ocupados, legales según el Artículo 52 de la Convención de la Haya (cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra del 18 de octubre de 1907). Pero también fue esto lo que hacía a estas poblaciones felices de poder trabajar en Alemania y de remitir sus salarios a las familias (entre 2 y 3 mil millones de marcos durante la guerra).

Los mal denominados «esclavos« pagaban impuestos alemanes sobre su salarios, y eran disciplinados con multas que no podían superar el salario de una semana (V 509 <<571>>). En casos graves de infracción de disciplina, podían ser mandados a campos de trabajo (no a campos de concentración) por un período que no podía superar 56 dias (XXI 521 <<575-576>>). Estaba estrictamente prohibido golpearlos o maltratarlos.

Los prisioneros de guerra podían ofrecerse voluntariamente a ser liberados de los campos de prisioneros de guerra para trabajar en la industria; en este caso, eran tratados como cualquier otro trabajador industrial (XVIII 496-498 <<542-544>>), pero perdían la protección de la convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra. No se les podía forzar a actuar así.

El régimen de Vichy en Francia consiguió la liberación y regreso inmediato de 1 prisionero de guerra por cada 3 trabajadores mandados a Alemania para trabajar bajo contrato durante un período de 6 meses (XVIII 497 <<543>>). De todos modos, no hubiera sido posible violar la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra forzando a prisioneros de nacionalidad francesa, belga, u holandesa a participar en las hostilidades contra sus propios paises, porque sus propios paises ya no combatían (XVIII 472-473 <<516>>.

Con respecto al ataque contra Polonia, la crisis polaca existía desde hacía más de un año antes del Pacto Molotov-Ribbentrop y los ataques alemanes y soviéticos. Durante todo este periodo, los polacos nunca pidieron una audiencia de arbitraje internacional imparcial; nunca llamaron a la Sociedad de Naciones; porqué no querían una solución equitativa. Los polacos estaban satisfechos de violar sus convenciones internacionales con la expulsión de ciudadanos polacos de origen alemán, así como centenares de miles de judíos (XVI 275 <<304>>).

La influencia de los judíos polacos era la causa inmediata del anti-semitismo alemán según muchos acusados y testigos de la defensa (XXI 134-135 <<155>>; XXII 148 <<169>>). Los judíos polacos habrían estado implicados en numerosos escándalos financieros y proyectos de estafas, tales como el asunto Barnat-Kutitsky (XXI 569 <<627>>).

En cuanto a la «conspiración para hacer la guerra en violación al derecho internacional«, naturalmente fueron los británicos los culpables de operar de esta manera, con sus bombardeos en masa sobre ciudades. Los soldados alemanes entraban en batalla con instrucciones detalladas según las cuales la propiedad privada debía ser respetada, los prisioneros debían ser tratados con humanidad, las mujeres debían ser respetadas, etc. (IX 57-58 <<68-69>>, 86 <<100-101>>, XVII 516 <<560>>).

Muchos procesos, con frecuentes sentencias de muerte, fueron llevados a cabo por las fuerzas armadas alemanas contra miembros de su propio personal acusados de estupro o saqueo, aunque el valor de los objetos fuera insignificante (XVIII 368 <<401-402>>, XXI 390 <<431>>, XXII 78 <<92>>).

La requisición de propiedad gubernamental era legal de conformidad con la Convención de la Haya. La Unión Soviética no era signatoria de esta convención. A pesar de todo, en los paises comunistas, no había propiedad privada alguna. Göring dijo que había estado en Rusia y que la gente allí no tenía nada que robar (IX 349-351 <<390-393>>).

Además, los aliados estaban haciendo en ese momento lo mismo que habían reprochado a los alemanes (XXI 526 <<581>>; XXII 366-367 <<418-420>>).

Göring demolió la acusación en cuanto a las «experiencias médicas por medio de una cámara a presión«, diciendo que cualquier aviador debía probar sus reacciones a las alturas; no había nada de anormal en una «cámara a presión« (XXI 304-310 <<337-344>>). Los norteamericanos llevaron a cabo experiencias médicas provocando la muerte durante el mismo proceso de Nuremberg (XIX 90-92 <<102-104>>; véase también XXI 356, 370 <<393, 409>>).

Fue alegado por el Tribunal, no sin ironía, que la «guerra defensiva« incluía ataques preventivos (XXII 448 <<508>>), o ataques para protejer a los ciudadanos de paises extranjeros contra sus propios gobiernos (XIX 472 <<527>>; XXII 37 <<49>>), con excepción de los alemanes (X 456 <<513>>). Las objecciones según las cuales los alemanes habrían hecho precisamente eso, quedaron desatendidas.

Los soviéticos habían concentrado 10.000 tanques y 150 divisiones a lo largo de la frontera Este de Polonia, y habían aumentado el número de aerodromos en la sección rusa de Polonia de 20 a 100. Posteriormente se localizaron detalladas cartas geográficas que no hubieran sido necesarias para propósitos soviéticos puramente defensivos. Del lado alemán, se creía que el esperar un ataque contra los campos de petróleo de Rumania o los campos de carbón de Silesia hubiera sido suicida (XIX 13-16 <<20-23>>, XX 578 <<630-631>>; XXII 71 <<85>>).

Parece muy improbable que las naciones con gigantescas imperios coloniales (Gran Bretaña, Francia), o pretensiones sobre hemisferios enteros (Estados Unidos) se pudieran haber puesto de acuerdo sobre una definición de «guerra agresiva« que fuera realizable en la práctica. Hasta se admitió en la sentencia del proceso de Nuremberg que los términos «defensa«, «agresión«, y «conspiración« no habían sido definidos (XXII 464, 467 <<527, 531>>). Parece que la «guerra defensiva« no era más que el «bellum justum« medieval acicalado en una jerga liberaloïde (IX 236-691 <<268-782>>; XVII 516-550 <<560-597>>; XXI 302-317 <<335-351>>).


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"Israel en tanto que estado judío constituye un peligro no sólo para sí mismo y sus habitantes sino para todos los judíos y para todos los demás pueblos y estados de Oriente Medio y de más allá de esta región."

- Prof. Israel Shahak, autor antisionista israelí.


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